miércoles, 13 de febrero de 2013

Louis Tomlinson "El tropiezo en el parque"


Allison y yo salíamos de clase de inglés, después de dos horas de examen. La profesora, le había pedido a la directora una hora más. Según los alumnos, había sido el examen más difícil del siglo, pero a mi me había parecido de lo más normal posible.
- Cathy, podríamos ir a dar una vuelta.
- No me apetece Alli. ¿Que tal si vamos mañana? Hoy hay que estudiar para el examen de mañana.
- Cathy, hemos quedado un millón de veces durante estas dos últimas semanas para poder estudiar ese examen. Me se hasta el que tradujo el libro.
- Pero sabes que a mi no me gusta eso de salir. Prefiero quedarme en casa.
- Mira, Cathy – me dijo allí mientras nos sentábamos en un banco, al lado del parque del colegio – Se que es duro para ti. Tener que vivir sin tus padres. Pero es hora de que levantes la cabeza. No puedes evitar que esto te afecte tanto. Se que no puedo ponerme en tu lugar, y que nunca te entenderé, pero en algún momento tendrás que volver a salir como lo hacías antes. Esto es un bache en el camino, que todo el mundo le sucederá algún día. A algunos, antes, y otros, les ocurrirá después. Pero esto es algo que no se puede evitar. Es algo con lo que se tiene que luchar. Y el destino ha dicho, que era tu momento de luchar.
- Alli, yo sé que tu quieras que vuelva a ser la misma. Y algún día lo seré, te lo prometo. Pero hace muy poco tiempo, y no me acostumbro a levantarme por las mañanas, y ver a mis tíos en vez de a mis padres. A tener que calmar a mi hermano cada noche mientras él está en la cama, para que no piense en ellos y vuelva a ser el chico normal que era antes.
- Haremos lo siguiente – me dijo ella – Hoy iremos a la fiesta del colegio. La directora se jubila. Yo creo que le gustaría verte allí, ya que eres una alumna de sobresaliente.
- Alli... - dije quejándome de nuevo.
- Por favor, Cathy. Si no estás a gusto, te prometo que nos iremos. Pero creo que estaría bien poder ir a despedir a la directora, ¿no crees?
- Tienes razón – susurré – Pero ven a mi casa. Tengo unos cuantos vestidos de mi madre, que creo que nos irán bien.
- Esa es la Cathy que yo quiero – me dijo Alli.
Se levantó las manos, y me las extendió para ayudarme a mi. Le cogí las manos a aquella persona que siempre había estado cuando la había necesitado. Alli, era la mejor amiga que podía haber deseado nunca.
- Vamos. Creo que tengo un vestido que está hecho para ti – le dije a mi mejor amiga con una sonrisa.
Fuimos corriendo hacía mi casa. Como era de costumbre, mis tíos no estaban en ella, y mis dos primos mayores, estaban ahora estudiando medicina y derecho en la universidad.
- Mira Alli, este es el vestido del que te hablaba – le dijo poniendo el vestido encima de la cama – Mi madre lo llevó el día en que mi padre le pidió salir por primera vez. Era un vestido muy importante para ella.
- Cathy, mejor que te lo pongas tu. Si es tan importante para tu madre – me dijo Alli – Yo cogeré este otro.
- No – le dijo con una sonrisa – Este vestido esta hecho para ti. Venga, ves al baño a ver como te queda. Cuando estés, me avisas, que te maquillaré y te peinaré para que estés deslumbrante esta noche.
Alli asintió, y se puso el vestido como yo le había dicho. No me equivocaba. Ese vestido le quedaba increíble. Y estoy segura de que mi madre se alegraría mucho por mi, de ver que ese vestido tan importante para ella, estaba en manos de una chica tan maravillosa como Alli.
- Siéntate aquí. Esos ojos azules, y ese pelo no se van a arreglar solos.
Me acerqué a ella, y le estuve mirando un rato el vestido, para poder pensar cual sería el peinado adecuado para esa noche.
Le fui cogiendo de mechón en mechón, su pelo, y con el rizador, le dejé unos rizos gruesos y perfectos. Para el maquillaje usé unos tonos marrones para hacer la sombra, y la raya de color negro para que sus ojos resaltasen muchísimo más.
- ¿Ya está? - me preguntó impaciente.
- Casi – dije mientras acababa de retocarle los labios con un pintalabios de color rosa – No seas tan impaciente.
Seguí retocando le un poco más el pelo, y su flequillo. Le puse un poco más de sobra de color marrón, y le puse un poco de colorete rosado.
- Estás lista. Puedes abrir los ojos.
Alli casi se quedó sin habla de la impresión. Y tenía sus razones. Estaba magnífica. Su pelo oscuro y rizado, y sus ojos azules le daban un toque precioso a el vestido blanco de mi madre.
- Cathy, me has dejado preciosa – me dijo mirándose al espejo sin creérselo.
- Tu ya eres preciosa Alli. Solo hacía falta que tu te lo creyeras.
- Bueno, ahora te toca a ti – me dijo – Siéntate.
Me senté en la silla, como Alli me había pedido, y me hizo cerrar los ojos.
Noté como el secador soplaba en mi pelo, y con la plancha me alisaba el pelo. Con el lápiz de la raya, me pintó bastante los ojos, y con algún color, me puso sobra de ojos. Me pasó el pintalabios, que por lo que noté tenía gusto a cereza.
Escuché como Alli buscaba en mi armario y sacaba algo de él. Entonces abrí los ojos para vermelos, y me quedé impresionada, pero volví a cerrarlos. Lo tiraba en la cama y volvía a mi lado para apartarme el pelo de la cara
- Ya estás lista – me dijo – Vaya, los chicos van a deslumbrar contigo, más de lo habitual incluso.
Me miré en el espejo. La sombra de ojos era de color violeta, y tenía los labios rosados, tirando hacia el color rojo.
El peinado que me había hecho Allison era sencillo pero precioso. Únicamente se trataba de el pelo totalmente liso, y una pequeña trenza, hecha con el flequillo, que iba des de allí hasta detrás de la oreja, sujetándose con una horquilla.
- Alli... - dije al borde del llanto – Es el peinado que me hacía mi madre.
- Pensé que estaría bien que te acordaras de ella – me dijo – Al menos esta noche.
- ¿Y el vestido? – pregunté.
- He encontrado este – me dijo poniéndolo encima de la cama, como yo había hecho un rato antes – Creo que va bien con el color de tus ojos, y la fiesta de despedida tampoco será una fiesta demasiado formal. Creo que es perfecto para ti.
Le sonreí a mi amiga, y con cuidado de no estropear mi pelo o mi maquillaje, me puse el vestido, y las botas marrones que Alli había escogido para mi.
- Te queda increíble Cathy.
Alli y yo empezamos ha hacer tonterías delante del gran espejo. Yo cogía mechones de mi pelo pelirrojo y me lo ponía de bigote, y Alli se cogía su pelo rubio y iba haciendo cosas raras con su pelo.
- Chicas, si queréis llegar a tiempo, tenéis que iros ya – comentó mi tía abriendo la puerta.
- Ahora nos íbamos tía Margaret. Gracias por avisar.
- La comida está en la nevera. Cuando llegues estaremos durmiendo. Mañana tenemos que madrugar.
Asentí y mi tía cerró la puerta. Alli y yo cogimos los bolsos, abrimos la ventana, y nos deslizamos por el árbol que había al lado.
- ¿Me puedes contestar algo? - dijo cuando estábamos a bajo – ¿Porque siempre tenemos que bajar por el árbol?
- Porque es mucho mejor. Y por supuesto mucho más divertido – contesté caminando hacia el colegio.
- Como tu digas – dijo riendo.
Fuimos corriendo hacia el colegio. Íbamos hablando de nuestras cosas cuando un gran muro humano se chocó contra mi.
- Lo siento – se disculpó agachándose – Iba con el teléfono y no te he visto. De verdad que lo siento mucho – repitió.
- No importa – dije levantándome con su ayuda.
Levanté la vista y me encontré unos ojos azules realmente impresionantes. El sonrió, lo que me dejó la sangre helada.
- Soy Louis – me dijo – ¿Y tu eres?
- Soy Catherine – dije, pero rápidamente corregí – Pero puedes llamarme Cathy. Y esta de aquí es mi amiga Allison.
- Así que Cathy y Alli – dijo él.
- Alli solo me llaman mis amigos – contestó ella fría. Era así a la hora de hacer amigos.
- Perdón Allison – corrigió él asustado por la reacción de mi amiga – ¿Te gustaría quedar mañana? Me sabe mal eso de haberte tirado al suelo.
- No importa. Seguramente me hubiese caído de todas formas. Soy bastante patosa.
- ¿Eso es un no? - preguntó confuso.
- No tengo muchas ganas de salir – confesé.
- Te doy mi número y me llamas si cambias de opinión – me dijo Louis.
- Está bien.
Louis me extendió un papel con su número de teléfono, y se fue por el mismo sitio donde había venido antes de chocar.
- ¿Lo llamarás?
- ¿Que crees que debería hacer?
- No me gusta ese chico – dijo, pero a mi se me curvó una pequeña sonrisa – No lo llamaras, ¿verdad?
- Tal vez – dije indecisa, aún sonriendo.


Dos días después...

Estaba con Alli en el teléfono, aunque ella parecía estar ya cansada de la misma pregunta que le hacía siempre que nos veíamos.
- ¿Que hago, Alli? Han pasado dos días. ¿Lo llamo?
- ¡Si hija si! ¡Llámalo y deja de decir lo mismo una y otra vez!
- Que mal genio – dije sonriendo.
- Gracias – me contestó y me colgó.
Suspiré profundamente y cogí con la mano algo temblorosa, el papel de mi escrito que Louis me había dado. Marque el número y me llevé el teléfono a la oreja.
- Louis Tomlinson al habla. ¿Quien eres número desconocido?
- Hola Louis, soy... soy yo Cathy. La chica del otro día – dije intentando tranquilizarme.
- ¡Cathy! Me alegra oír tu voz de nuevo. No estará por allí tu amiga, ¿verdad? Creo que no le caigo demasiado bien – dijo riendo.
- No, Alli no está – dije sonriendo también – Esto, yo te llamaba por si querías, ya sabes, si querías quedar.
- Claro, estaría genial. Que te parece, ¿hoy mismo? De aquí una hora. En la cafetería del lado del parque.
- Bueno, yo hoy he quedado con Alli. Tal vez podríamos dejarlo para mañana o pasado – dije algo desilusionada.
- ¡No! - gritó el – Es decir, que no – dijo más calmado – Yo he quedado con un amigo. Podemos salir los cuatro.
- Está bien, pues ahora aviso a Alli y nos vemos dentro de una hora.
- Perfecto – me dijo él – Adiós Cathy.
- Adiós Louis – susurré cuando él ya había colgado.
Me apresuré a llamar a Alli, y aunque a ella no le gustase la idea de que Louis y su amigo viniesen con nosotras, acabó aceptando la invitación.
Fui al armario, y empecé a probarme todo tipo de ropa, hasta que encontré un conjunto que me gustaba mucho.
Me miré el espejo y me quedé realmente impresionada con el resultado. Nunca en mi vida me había visto tan guapa. Creo que esto de Louis había hecho que recuperase los ánimos después de lo de mis padres. Que empezase a ser la misma chica que era antes.
Bajé al jardín, y allí estaba Alli. Llevaba el corro que la había regalado para su dieciocho cumpleaños, y como no, sus inseparables botas favoritas.
- Está me las vas a pagar Cathy. Te la guardo reservada – me dijo sonriendo falsamente.
- Venga, ¿no eras tu la que decías que tenía que salir? - contraataqué con una sonrisa.
- Cállate – me dijo riendo.
Fuimos hacia la cafetería, donde divisé a Louis, con otro chico de rulos a su lado. El me vio y vino hacia mi con una sonrisa. Luego me abrazó.
- Cathy, este es Harry. Harry está es Cathy.
- Encantado – dijo Harry. Se acercó hacía mi oído para hablarme – Louis está deseando que salgáis juntos de nuevo.
Reí, y acabamos las presentaciones. Harry era un chico muy amable y atento, pero al parecer a Alli le parecía un mujeriego sin remedio.
Harry y Alli se pusieron a pelear, igual que des de que habíamos llegado, y Louis y yo nos quedamos solos.
- Cathy, ¿puedo hablar contigo en privado?
- No hay nadie más – dije riendo.
- Cathy, por favor ponte seria.
- Lo siento – me disculpé – Habla – le pedí.
- Catherine, te conozco hace dos días, pero me ha valido lo suficiente para ver que eres una persona increíble. Y... y me gustaría poder conocerte un poco mejor. Y quien sabe... Tal vez en un futuro, podamos llegar a ser... algo más que amigos...
En ese momento, unas gotas de lluvia empezaron a aparecer, y se fue convirtiendo en algo más intenso cada minuto que pasaba.
- Me siento muy estúpido ahora mismo. ¿Podrías decir algo para que me sintiese mejor?
- Me encantaría ser algo más que amigos – dije yo.
Louis suspiró aliviado, y bajo la lluvia me besó como una nadie había hecho antes.


Tres semanas después...

Louis y yo vimos a Harry y Alli discutiendo por que película de cine era mejor que la que decía el otro. Estoy segura de que no se acordaban ni de que películas hablaban.
- Van ha acabar juntos – dijo Louis pasándome un brazo por los hombros.
- Lo sé. Ahora solo falta que su ego baje al 0%.
- En ese caso tendremos que esperar un tiempo – contestó.
- Por ahora que sigan con lo suyo. Mientras no se maten – dije viéndolos – Se acabaran queriendo muchísimo.
- Pero no más que nosotros – dijo para volver a besarme.
- Eso nunca.

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Este One Shot me ha quedado un poco más largo de lo que planeaba. Se lo dedico a Esther DirectionerForever. Gracias por todoo

Besos!!
Marina XX

2 comentarios:

  1. Diios!!! Me acabas de sacar una sonrisa de oreja a oreja :D muchisimas gracias por dedicarmelo de verdad eso no me lo esperaba, y en cuanto al one shot, que te voy a decir que no sepas, QUE ME HA ENCANTADO, sobretodo el vestido de la madre con el que le pidieron salir, y lo de Harry y Alli.....son tal para cual jajaja
    Bueno que me encanta como escribes y que espero el siguiente!!
    Un besazoo!!

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  2. I love Louis. Amo tus imaginas. Me sacas sonrisas

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